miércoles 26 de diciembre de 2007

La familia del novio y el regreso de Bell

Siento que perdería un trozo enorme de mi vida si Chrono me dijera «Adiós», la continuidad de verle siempre me ha acostumbrado, cada vez uno se va introduciendo mas en la vida del otro. Él viene a comer a mi casa, pasamos ratos juntos en las calles, lo voy a ver saliendo del colegio, ahora, se presentó la oportunidad de conocer a la familia de mi novio.

Chrono tiene tres hermanos, uno menor, una chica de su misma edad (Nacieron casi al mismo tiempo, son cuates) y una hermana mayor (Una mina otaku, comparto intereses con ella). La primera comunión del menor se celebró, por lo cual se hizo una fiesta, muy típico. Chrono me invitó, acepte, quería ser mas parte de su vida, pero me entró un poco de pánico, iría por primera vez en mi papel real «El novio de su hijo», hice todo lo posible por conseguir alguien que fuera conmigo en caso de una «fuga», a pesar de que sabia que sus padres ya sabían la verdad, pero prefería prevenir, por desgracia todas mis posibles acompañantes estaban ocupadas ese día, me armé de valor, y fui solo.

Al llegar a la puerta del salón de fiestas se me vino a la mente una imagen donde entraba y todos me miraban y señalaban. Con un pequeño empujón de Chrono entré, saludé a su hermana Mina otaku, la charla sobre anime y esas cosas salió, nos sentamos, sentía miradas, a pesar de que nadie dirigía su vista hacia mi. Chrono estaba ocupado como mesero (Amo su esfuerzo), sentía el aire pesado, sólo era mi mente, todo era normal fuera de mi, lo sucedido ahí me hizo apreciar mas a Chrono, le conocí mas. Baile un poco con mina otaku. El miedo iba desapareciendo, sobre todo después de ubicar a los padres de Chrono. Todo acabo, vi una noche normal en la vida de la familia «Chronica». En el transcurso de toda la fiesta no me había atrevido a saludar a la madre de mi monstruo verde, hasta que todo mundo se fue, le dije «Mucho gusto señora, perdón, le estuve viendo toda la tarde, pero no la salude» y respondió de buena forma dándome la mano, bromeamos un poco y le di la palabra cuando regaño a Chrono por haber tomado tanto tequila. El señor padre ocupado estaba, así que mi cobardía ayudó a salir de ahí, pero aún así creo no haber formado una mala imagen mía, y fortalecí el lazo con Chrono-kun.

Cambiando de tema...

En una de mis primeras entradas ( En la que por cierto, me di cuenta, escribo de mala forma, como creciéndome, nada modesto, una disculpa por ello), menciono a una chica que durante un semestre escolar se la paso pidiéndome le correspondiera un sentimiento, el cual no podré regresar, pues, no me gustan las chicas, je je. Esa chica, Bell, regreso a mi vida por medio de mensajes telefónicos, manda versos, Bell me agrada, pero he dejado de leer lo que manda, no se que hacer, Chrono ya la conoce y dice que es mejor que le diga: «Sorry girl, I'm gay»

lunes 24 de diciembre de 2007

Vuestra navidad

Todo mundo está loco en ésta época, unos por que quieren sorprender con algo costoso a los seres queridos, otros por que escasea el capital, algunos por solitarios problemas, en fin, miles de situaciones que surgen... Sólo quiero decir, que a pesar de todo lo que sale, todas las situaciones, pasen un buen momento, piensen y valoren su mundo, recuerden que siempre hay alguien que les quiere, los sueños son muchos, lo que cumplimos nos nutren, la vida, bueno, no puedo decir si es larga o corta, pero lo mejor es disfrutar cada momento, cada sentimiento, y no esperar. Si al final de tu vida sólo se contaran los buenos momentos, ¿Qué tan larga sería vuestra vida?

Desde México, les mando un abrazo, y los mejores deseos.

navidad3

¡Te invito a mi casa!

Chrono, Chrono, Chrono. Se va a hacer tedioso.

No veía nada negativo en que Chrono viniera a mi casa, todo iba hacia enfrente, así que le invité a pasar una tarde, ambos vivimos en extremos de la cuidad (Nos hacemos aproximadamente una hora de camino si uno visita a otro), como no sabía llegar, fui por él al centro de la cuidad, divertido el trayecto. Mi madre esperaba en la cocina, una presentación normal, una típica, mi madre sonrío, en una unión de pena, gusto, incomodidad y aceptación, nunca le había visto un gesto así. Todo salió como lo había imaginado, navegamos en Internet, le mostré fotografías (Soy un adicto a ellas), comimos en el cuarto, el ambiente de la habitación era agradable, me imagino del otro lado de la puerta oyendo risas, música, golpes de algo cayendo al piso y demás...

El sol se fue, y ya cansados de tanto hablar, prendimos el televisor y nos recostamos en la cama, yo con mi cabeza en su pecho, un momento que hace años veía muy lejos estaba acaeciendo, de vez en cuando, me miraba y me besaba la frente. Jugamos en la cama, pero su animo empezó a bajar, me cuestioné. Le pregunté si le pasaba algo, ¿Qué tenía? ¿Por qué de pronto puso su rostro de tristeza?, tras insistirle contestó:

Chrono —¿Sabes?, es que siento que no soy para ti— No pude evitar hacer una mueca.

Soel— ¿Pero por qué? ¿Qué paso? ¿Qué hice?

Chrono— Es que...

No quería responder, pero al final lo hizo, dijo que él veía que de parte de mi familia veía mucho apoyo económico hacia mi, que las condiciones de vida que él tenía eran diferentes a las mías, dijo mil cosas más donde él se hacia pequeño y yo me crecía. Me hizo sentir como niño rico mal criado, ¿En eso me convertí?, he notado que hago muchas cosas innecesarias, cosas que no dan ningún beneficio a nadie, ni a mi, ahora cambiaré eso. Chrono me hizo recordar una época047tf8 de mi vida, donde vivía en un cuarto pequeño con mi madre después del divorcio de mis padres, que al final mi madre sobresalió y con el tiempo hemos conseguido lo que ahora tenemos. Desde pequeño he sido muy emotivo, no pude evitar soltar lágrimas, le explique con mil palabras lo que sentía y concluyó diciendo que no me sintiera mal, se excusó y lloró conmigo, abrazándome con fuerza, prometió no fallarme, sentí su calor. Nos quedamos otro rato tumbados en la cama, mirándonos.

viernes 21 de diciembre de 2007

Usa siempre el anillo

Ya me he acostumbrado a verle seguido, tumbado en mi cama, o caminando por la ciudad, comiendo, o fumando. Tiene el mismo nombre de mi vecino, ese niño, Ron (En el blog le llamaré Chrono) , pero es completamente diferente, sin miedo a hablar, con sus extrañas palabras, su mente única, sus gestos, sus ojos.

Al otro día de conocerle, me desperté temprano, era viernes, tenia que ir a la escuela, lo primero que hice fue ver mi celular, para buscar su numero telefónico, pero por alguna razón, el celular no había guardado el numero en la memoria, lo busqué unas veinte veces, pero no estaba, recordé una escena de la noche anterior:

Chrono— ¿Y? Emmm, ¿Puedes salir mañana?

Soel — Sí, seguro, pero... ha! si, ¿A qué hora?

Chrono —A las 7, cuando salgo de la escuela

Soel— ¿Aquí en el bicho?

Chrono— Sí, nada mas donde no...

Todo el día estuve pensando en Chrono, si iría, si se molestaría por no haberle llamado, creo que fui demasiado rápido.

Eran las seis de la tarde, así que salí de mi casa, directo para el bicho, cuando llegue, él ya esperaba sentado en las escaleras, ¿Qué puedo decir?, sólo la charla fluyó.

Ahora, sin miedo ni prejuicios me entregue a sus besos. No puedo explicar con claridad, tengo esa fijación con los besos. Cuando formalizamos la relación fue extraño, pues yo perdido en mi cabeza hice la pregunta, él acepto, fue lindo, pero había alguien que observaba oculto, aquel que aún tiene mi conejo negro, supongo que no hubo dolor para él, ya está atrás.

Después de que Chrono paso de ser mi amigo a algo más, lo empecé a ver mas seguido, en una de esas veces, en las que nos reuníamos, abrió un collar que siempre trae sobre él, donde carga unas cruces, y saco un anillo delgado y dorado, con estrellas grabadas, tomo mi mano y dijo:

—Usa siempre el anillo.

martes 11 de diciembre de 2007

kiss me sweet

Me arrepiento de no haber escrito toda esta semana, han pasado una serie de cosas increíbles, aunque todo parece muy apresurado.

Hace unas semanas fui al bicho, como es costumbre, fue un Jueves en los que todos los chicos solitarios salen a buscar algo de diversión, son los famosos Jueves de «Conecte», en los que los lugares de ambiente te dan un numero, te etiquetan, una pizarra con los números esperan ansiosos por que le pinchen con algún mensajito dirigido al numero dado.

Pase el rato con Naranjita y la bola de amigos, todo cómo siempre, chicos bailando como locos por allá, otros mirándote extraño, un café y después una malteada, así pasó el rato hasta que Naranjita tuvo que irse, salí a dejarla a la parada de autobús, regrese, «El de la gorrita» (Un chico que conocí en el lagartija, del cual no recuerdo su nombre, pero siempre trae consigo una gorra) me jalo por todo el bicho, hablando y girando, viendo chicos, bailando. Justo donde estábamos, había un chico, alto, piel blanca y ojos rasgados como los de un asiático, El de la gorrita le saludo y seguimos "bailando" y entre comillas por que yo no lo estaba haciendo, poco a poco todo se calmo...

El de la gorrita — ¿Qué paso? ¿no hay nadie que te agrade?

Soel — Emmmmm (Pensando), tal vez... el chico de hace rato, el que estaba junto al arco.

El de la gorrita — Bueno, entonces vamos...

El chico de la gorrita me jalo del brazo hacia el Asiático y nos dejo charlando, yo con mi cara de tonto, y él otro chico serio, pero atento. Hablamos de dos que tres cosas de interés general, y después la confianza aumento, hablamos sobre la familia y la escuela, temas normales, nada fuerte, me dio una buena impresión, era un chico de lo mas normal, con una vida como la mía, con conflictos emocionales, con momentos familiares, amigos, «simplemente simple».

Ya era tarde, tenía que regresar a mi casa, le pedí su numero celular, lo guardé en la memoria del móvil, y al salir el chico me abrazo por detrás, sus manos en mi cintura, yo girando para verle el rostro y después, nos sumergimos en un beso. Primero quería soltarlo, no podía ser, hacía unas horas que le conocía, aunque supongo, muchos lo han hecho, pero no me sentía bien, hasta que me perdí en sus labios.

Ahora este chico es mi novio, tan rápido, seguiré con el relato mas tarde, me dio una razón para quererle...