sábado 8 de marzo de 2008

¿Otra Vez?

No quiero ser como aquellos chicos que desilusionados se niegan a creer nuevamente en el amor, que sus fracasos amorosos los han llevado a creer más en sus debilidades que actitudes. La primera vez que Chrono me dejó plantado, lo perdoné, la segunda igual, así llegué hasta la quinta vez, dicen que soy «dejado», tal vez así sea, pero ahora estoy dudando, yo sé que él tiene más obligaciones que yo, pero ya no lo siento igual que antes, es poco tiempo el que llevamos juntos, tres meses, tal vez no soy un buen novio, pero trato negar esos pensamientos.

No la he pasado del todo mal, como siempre he estado saliendo al bicho, con mi amiga Masappan y mi otra amiga, Sweetness Bitch (Prometo hablar de ella en la próxima entrada), he ido a bailar, el pasado día de San Valentín estuve esperando a Chrono con Sweetness, pero nunca llegó, y todo el rato la pase conteniendo mis ganas de hablarle a un chico que continuamente se topaba con nosotros.

Vi a Chrono el Lunes, pero sólo por un momento, se fue sin antes decirle que él podía confiar profundamente en mi y que yo iba a estar a su lado si me necesitaba, prometió ir el Jueves.

El Jueves pasado llegué al bicho temprano, lo de siempre, riendo, Sweetness se quedo de ver con tres chicas del Internet, la pasamos genial, ya me hice de más conocidos, a las siete de la noche salí a ver a Exiva a la escuela, regresé y Chrono no había llegado, Masappan regresó a su casa con su primo, sí, ella igual tiene un primo de ambiente. Me sentía tan desilusionado que regresé al bicho a ver «Que encontraba».

Me quede de ver al día siguiente con Ryo, uno de mis primero conocidos en el ambiente, quería que le prestara un saco, pues tendría una reunión importante, charlamos: «Se un poco mas frío, tu eres como muy cariñoso con esto del amor, pero al final algunos te lastiman demasiado, es mejor no encariñarse tanto». Me llevé una gran sorpresa al llegar al bicho: Lo habían clausurado, las razones no las se. Nos dirigimos a la Lagartija, tenia tiempo que no iba, allí me nos topamos con uno de sus amigos, un chico de veintiún años, le veias y decías «Éste hombre ama la oscuridad», con el cabello cubriéndole el rostro, unos pequeños cráneos en un collar, y guantes negros, pero con una personalidad muy alegre. Hablamos más sobre lo sucedido el día anterior, al final me despedí de ambos, Ryo me besó en la mejilla, pero el «Morfológo» casi me besa en los labios, es agradable el muchacho, pero con la mente calmada pienso: «Seguramente Chrono está muy ocupado, aún me quiere, verdad...?»